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Si la salud es lo
que te preocupa
Aprenderás a pensar sano, aprenderás combatir la enfermedad de forma
natural, mediante el poder del Secreto Universal. Todo ser humano posee
el poder de autocuración.
Desde nace milenios se conocía
el secreto de la sanación,
de la autocuración, pero sólo unos pocos lo
iniciados fieles a una doctrina conocieron el secreto, Buda,
Moisés, Jesucristo, Los Eumópilas y Cérices, Pitágoras, Platón, Moisés,
Parcelso, de los nombre conocidos.
Un resume sobre historia de
Gracia dice sobre al conocimiento ancestral
Las ciudades griegas no generaron un
sacerdocio estable y jerarquizado de tipo eclesiástico. Por el
contrario el sacerdote es un representante de la comunidad que tiende a
parecerse a un magistrado, incluso en sus modos de acceso al cargo
(muchos sacerdocios son electivos o por sorteo y de duración limitada).
Abiertos a un número grande de ciudadanos (que cumpliesen ciertos
requisitos, exigibles generalmente a cualquier magistrado), no era
necesaria ni una sensibilidad especial ni unos conocimientos depurados
en teología o liturgia. Solamente en ciertos
cultos ancestrales, generalmente cargados de un prestigio especial, los
encargados pertenecían a una familia determinada que detentaba las
claves del ritual. Solían ser familias nobles que mantenían privilegios
inveterados, secretos celosamente guardados o un prestigio
justificado en alguna narración mítica. En los misterios de
Eleusis, por ejemplo, los sacerdotes más importantes solamente podían
reclutarse entre las familias (míticamente emparentadas) de los
eumólpidas y los cérices, dos de los linajes aristocráticos
principales de la región.
Pero junto a estos sacerdocios oficiales surgen hombres capaces de
inmiscuirse en el rito o la teología. Poetas, adivinos ambulantes,
purificadores, sanadores espirituales, dicen poseer poderes que los
aproximan a la divinidad. Se potencia en el mundo griego la figura del
hombre sagrado (hierós anér), poseedor de una sabiduría que en
algunos casos enraiza en el dominio de técnicas corporales para acceder
al trance extático. Sabios (denominados filósofos, pero
radicalmente diversos a los homónimos postplatónicos), como Pitágoras,
Abaris, Epiménides, Empédocles o incluso el propio Platón a los que
convendría quizás mejor el apelativo de místicos.
Pitágoras dominaba una extraña técnica:
"Había entre ellos un hombre de extraordinario conocimiento, dominador,
más que ninguno, de todo tipo de técnicas de sabiduría que había
adquirido un inmenso tesoro en su diafragma; cuando ponía en tensión
toda la fuerza de su diafragma, sin esfuerzo alcanzaba a visualizar en
detalle las cosas de diez o veinte generaciones de hombres" (Diógenes
Laercio 8,54)
Se trata de un método de control
respiratorio que le llevaba a ser consciente de sus anteriores
reencarnaciones y que parece bastante semejante al pranayama
hindú. Platón, por su parte, utilizaba una técnica que parece menos
directamente fisiológica:
"Una purificación ... consistente en separar al máximo el alma del
cuerpo, acostumbrándola a condensarse, a concentrarse en sí misma
partiendo de cada uno de los puntos del cuerpo y a vivir en lo posible,
en el presente y en el futuro, sola en sí misma, liberada del cuerpo
como tras romper una atadura" (Platón, Fedón 67c)
Por medio de la anámnesis, Platón aseguraba que se podía acceder
de modo instantáneo a la sabiduría, ya que los hombres son seres
celestiales que gracias a la filosofía pueden recordar lo aprendido en
los mundos divinos.
Ese secretismo fue dejando al
pueblo llano en la más profunda ignorancia, de esta sabiduría.
Lamentablemente no nos enseñaron a superar la
enfermedad de forma autónoma, siempre dependemos de medicamentos,
que en algunos casos, no tienen ningún efecto activo real, tal es el
caso de los jarabes para la tos. Se realizó un estudio a doble ciego,
utilizando varios tipos de jarabes para la tos, y como placebo otro
preparado de glucosa y alcohol, para sorpresa de los investigadores
el efecto fue el mismo, conclusión cuando tengas tos prepárate agua
con miel o almíbar y no gastes dinero.
Con esto no quiero decir que los medicamentos
no sirven, simplemente digo que para todas las enfermedades
lo primero que debemos utilizar para sanar es nuestra mente, nuestro
pensamiento, y después todo lo demás.
Lo curioso es que no existen fondos públicos para investigación de
los efectos curativos del pensamiento, de la fe, de la hipnosis.
Pero hay millones para desarrollar medicamentos.
Es el gran negocio de los laboratorios. Si se investigara más sobre
el Poder de la Ley de la Atracción, se venderían
menos medicamentos.
Hoy sabemos que la función de una célula se puede reprogramar.
Y esto es una realidad contrastada, cualquier célula
de nuestro organismo pude ser reprogramada para que recupere su función
atrofiada. Se ha comprobado, por ejemplo: cuando se produce un daño en
el cerebro a causa de un accidente, con pérdida de masa encefálica, si
se entrena al paciente su cerebro puede recuperar la función de la parte
destruía. Otras células del cerebro asumen la función.
Podemos entrenar nuestra mente para controlar la tensión arterial, bajar
el nivel de azúcar en sangre, estimular la asimilación de calcio, calmar
el dolor, normalizar funciones orgánicas alteradas. etc. Pero nadie sabe
como hacerlo específicamente, por que no se ha enseñado. Cuando decimos
esto en un círculo médico, se alzan voces diciendo que eso es imposible.
¿Y las curas milagrosas no existen?.
Pues claro que existe, y hay millones de personas en el mundo que
podrían afirmarlo. Pero muchas de ellas ha sido realizadas por la FE por
la creencia en una doctrina religiosa.
¿Cual es la diferencia de esa
cura a la que yo os propongo?
En el
fondo ninguna, la única diferencia es que yo te enseñaré a utilizar tu
pensamiento y potenciarlo por con técnica adecuada para que puedas
obtener la curación de tus males.
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